Armani los dejó desnudos…

La CAI ganaba 2-0, se sacó el traje y se vistió de entrecasa pero Leandro Armani, goleador de moda, hizo tres y lo dejó apenas con las medias puestas. Fue para Tiro y 3-2. Difícil de explicar.

La pelota viajó por los pies seguros de la CAI. De Villafañez para Soto Torres, una escala por Loncón y arriba, involucrados Villegas y Piñero asegurando posesión total. En esa línea, el local intentaba romper la paridad ante un rival que agrupó sus volantes en un intento por contrarrestar el uso indiscriminado de la bocha. El control seguro por afuera le dio al azzuro, la opción de liberar a José Loncón como mejor receptor. El “Pelado” llegó dos veces al área y en ambos casos, el brasileño Silvonei Ferreira pudo con esfuerzo, neutralizar. A ello hay que sumarle un cabezazo de sobrepique en el poste derecho made in Villegas.
El partido tuvo su primera emoción a los 22’ cuando Loncón de nuevo, asomó libre al borde del área para asistir a Matías Soto Torres. El toque sutil, exacto derivó en la zurda y de ahí, sin escalas, viajó en una parábola perfecta por encima del cuerpo del arquero. Todo hecho por el de Trevelin, que gritó por primera vez en el campeonato luego de casi quedarse afuera por lesión.
Tiro mostró poco porque la CAI no lo dejó. Solamente los foules repetidos parecían frenar a Villafañez y Villegas, ansioso por recuperar los goles perdidos, chocó contra el travesaño una vez más luego de encarar entre un ejército de defensores y hasta ayudado por un rebote. Enfrente, Castillón y Armani sufrían la sequía ofensiva absorbidos casi siempre por Sartori y Meloño.
La diferencia se amplió antes de que termine el primer tiempo. Un centro de Malcorra encontró a Villegas en la azotea, peinando para reencontrarse con la red. Las que se negaron antes, se pagaron con intereses. Y así el ex Tigre, que cumplió una suspensión, volvió a sentirse vivo.
En la parte final, la CAI cuidó la ventaja con Dedyn en cancha aunque el repliegue significó una remontada de la visita. Leandro Armani se puso la pilcha de goleador, pateó desde lejos aprovechando el adelantamiento de Sciutti para el descuento a los 12’. Los malos pensamientos afloraron. Y con razón, Tiro se la jugó y la defensa local empezó a perder la línea. Por eso Armani facturó el segundo, fusilando a Sciutti tras un desborde de Castillón, otro de los destacados en los del barrio Ludueña. El penal de Armani desvistió totalmente a la CAI. Zozobra innecesaria, virtud del oponente y dos versiones muy distintas de un mismo equipo.
IT/Fotos Walter Calderón.

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