San Martín arrancó para cazar rápido la presa y la CAI tardó un iempo en ponerle el chip a la pelota. El Santo terminó zafando apenas por el gol de Prichoda. Los del sur, lo buscaron hasta el final. Falto la suerte.Como se esperaba. San Martín asfixió a la CAI cometiendo un virtual acoso futbolístico. De la pelota, ni hablar. Parecía que en la Ciudadela jugaban hasta los hinchas, gente por todos lados y ningún espacio por ocupar. Tanta presión le impidió a la CAI realizar cualquier cosa que tuviera en mente. Apretados atrás, “doblados” en el medio y cero ataque parecía imposible pasar por la dinamitada frontera del mediocampo. El Santo por momento lo hizo sentir en el infierno. Mucho de Prichoda y Andrizzi para jugar enfrente y arriba, Herrera y Alvarez inalcanzables hasta para tomarles el número de patente. A la CAI no le alcanzaron los pies para marcar, la pelota parecía enjabonada y así, cualquier hazaña asomaba muy lejana. Tanto fue el local que encontró el gol. A los 26’ Nicolás Herrera dejó un tendal de defensores en el camino, liberó el área y le sirvió en bandeja, el toque a la red a Lihué Prichoda. Maniatado el azzurro y rodeado de camiseta albirojas, sin la bocha y casi sin inquietar al arquero Cuerdo al equipo de la dupla le llevó casi un tiempo, sacarse de encima a un rival tan incisivo. Malcorra aportó algo de claridad, usó su buena pegada como recurso y hubo un poco de campo fértil para ganar metros. Siempre el volante se las ingenió y propuso algo distinto. Se lo perdió al final del primer tiempo y tuvo un par de pelotas paradas que levantaron la veda ofensiva. El ingreso de José Loncón contribuyó a la causa del toque y se asoció rápido con Malcorra y Diego Romero. El tándem Dedyn-Ponce se armó como para la guerra y empezó a quitarle peso a un San Martín ya menos profundo. Villegas tuvo su chance, bloqueada por el arquero Cuerdo y algo pareció cambiar en el trámite. En la parte final, la CAI le puso claridad al pizarrón y descomprimió la cosa a fuerza de tiros libres. El 0-1 no deja de ser derrota aunque los sureños no renunciaron nunca a buscar el empate, ni de pelearla, recuperándose de un pasaje abrumador.
IT/Foto Télam.
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