En el día del cumpleaños del Diez, una frase de ocasión. La CAI cambió la cara y la cabeza. Dio vuelta la historia ante Belgrano y jugó un segundo tiempo brillante. Garré, Villafañez y Romerito, rompieron el maleficio en la red. Sí, se ganó !!.Fue la peor semana de todas. Porque ya no había resto, se había perdido la confianza y todo esfuerzo parecía inútil. Pero en Córdoba, donde asomaron las derrotas, apareció la resurrección. Belgrano que llenó la cancha de delanteros y quería comerse a los chicos crudos, terminó sufriendo el mejor de los reencuentros. Parecía que no se salía. Que el árbitro Capraro iba a terminar siendo el verdugo, por un penal a pedido del Celeste que facturó Edwin Móvil a los 10’ sin ponerse colorado y por otro de Olave contra Villafañez que el juez prefirió obviar.
La justicia llegó a través de un goleador que no estaba en los planes. Ezequiel Garré se burló de la mufa después de una comnbinación armada entre Bubas y Soto Torres para pegarle fuerte, seco y adentro. Y hablando de goleadores “raros”, casi grita Nicolás Sartori recién abierto el segundo tiempo de no mediar un cierre en la línea de Aldecoa. La CAI fue ésta vez un puño apretado. Un conjunto de voluntades que piensan en lo mismo. Belgrano no tenía convicción, el equipo sureño se mutiplicó en defensa; Manchot le puso un candado al “Picante” Pereyra y encima apareció Villafañez, un pibe atrevido, que desairó a Juan Carlos Olave con una definición de adulto aunque tenga solamente 17. Soto Torres y Vidal la armaron y “Villita” le puso el moño al 1-2.
El Pirata ya dejó de meter miedo. El mediocampo pasó a ser una zona liberada, ideal casi para definirlo de contra. Medero-Marini acertaron con la entrada de Diego Hernán Romero, porque fue éste, el que terminó decorando el resultado con una corrida a su estilo y un toque sutil con efecto de puñalada. Adiós al bajón. Había que ajustar las piezas, jugar con carácter y entender que lo malo –como lo bueno- no dura para siempre. Quizás haya todavía mucho que ajustar porque se siguen necesitando puntos, pero evidentemente, éste es el camino para responderle al pesimismo. A veces, los peores golpes terminan sacando a flote, causas que parecen perdidas. Que la sigan tocando…
IT/Foto La Voz del Interior.
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