Tan lejos para tan poco

El colmo de los males. En Jujuy, Gimnasia salió de pobre contra la CAI, cada vez más comprometido. Perdió bien 0-3 y Villegas desperdició un penal cuando aún se podía achicar.

No se sale del fondo y hay cada vez, menos oxígeno. Si fuera por el colchón de puntos que obtuvo el equipo de la dupla, cualquiera dormiría bastante incómodo. Volvió a perder, ésta vez en Jujuy ante Gimnasia que venía casi tan mal como el azzurro pero se aprovechó de la necesidad ajena.
Se cruzó todo el país para sufrir la cuarta derrota consecutiva (hace siete que no gana) y volverse masticando bronca. Y el futuro no promete ser el mejor, ya que el sábado habrá que jugar en Caballito ante Ferro y el horno futbolístico, ciertamente no está para bollos. Sobran las razones. Arrancó mal con casi toda la defensa amonestada; la vió pasar en el medio y sufrió las corridas de Fernández Francou y Caggiano. La CAI pagó con Villegas obsesionado y algún remate desde afuera de Loncón. Cuando quizo prosperar, el arquero De Giorgi estuvo siempre en el lugar correcto. A la primera de cambio recibió el primero. Un rebote que le quedó a medida a Silvio Iuvalé para batir a Capogrosso con apenas 16’ cumplidos. Sin que la visita muestre reacción, enredado en sus propios nervios; el “Lobo” hizo méritos para justificar. A área revuelta por un supuesto foul contra Capogrosso, ganancia de Caggiano que solamente tuvo que empujarla para el segundo. Acostumbrado a remarla desde atrás, caminando por un hilo cada vez más delgado, la CAI arrancó mejor el segundo tiempo. Romero entró bien y parecía que se podía, sobre todo cuando el árbitro Castro sancionó un penal. Pero como las rachas no se cortan tan fácilmente, Mauro Villegas le dio con potencia pero demasiado abajo. Travesaño y a seguir sufriendo. Para colmo, a la vuelta de cambio, Gimnasia volvió a pegar de contragolpe. El ingresado Gutiérrez aprovechó el adelantamiento de los sureños para encontrar la tranquera abierta. Con 26’ cumplidos ya la cosa parecía definida. De ahí hasta el último pitazo, sólo sufrimiento. El panorama es decididamente malo. Por momentos se apuesta al juego y sale bien; pero cuesta horrores recuperar la confianza que parece dormida.
IT/Foto El Pregón.

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