Era evidente que un resultado positivo iba a descomprimir la semana. Después del triunfazo en Córdoba, todo empezó a verse de otro color. Y hasta el azul que identifica a la CAI pasó a tener un tono más vigoroso. La racha fatídica sin triunfos, ni goles mandaron el ánimo al subsuelo y por eso el 3-1 en el Gigante de Alberdi fue el respiro que el plantel necesitaba para empezar a revertir. Es cierto que hay mucho pendiente y que el terreno a recuperar, lo obliga a mucho más pero por algo se empieza. La confianza es una herramienta fundamental en todo grupo de trabajo. Y el team juvenil que dirigen Luis Medero y Claudio Marini, ciertamente lo es. Aparecieron las sonrisas, cambiaron algunos gestos y aunque no se terminó de salir del pozo, quedó en claro que lo que sobra, es voluntad de dejar atrás el pasado reciente.
Ante Belgrano se jugó en función de equipo. Funcionó la fórmula de “todos para uno” y así se logró construir la victoria que se negaba desde hacía nueve fechas. Soto Torres y Villafañez aparecieron con la sangre en el ojo; Carlos Ponce se afianzó como líder y arriba, el esquelino Sergio Nicolás Bubas supo capitalizar la oportunidad. A falta del lesionado Villegas, convenció a la dupla de sus cualidades. Se espera que la fecha trece no sea para nada fatídica y que se puede volver a ganar en el estadio Municipal. La última victoria fue allá llejos y hace tiempo: 1-0 ante Sportivo Italiano.Metido en la idea de sumar, la CAI apostaría a un dibujo más ofensivo. Podría ir de arranque Diego Romero (uno de los tiene asistencia perfecta en el campeonato) para acompañar a Bubas en la zona de fuego.
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