Un partido que parecía encaminado, se complicó por las expulsiones de Ponce y Meloño. Con dos menos, la CAI solamente optó por esperar atrás y olvidarse del ataque. Capogrosso, figura, lo aguantó…El viento los amontonó. Boca Unidos jugó con ayuda extra en el primer tiempo. Las ráfagas lo ayudaron para meterse en el campo rival; abrir la cancha y presionar a la CAI. La sensación inicial fue favorable al correntino, que utilizó las bandas para sorprender al trío defensivo local.
Lo tuvo Bastianini por vía aérea y el local hizo pie, con la más clara que fabricó al cabo de los primeros 15’. Soto Torres se atrevió a encarar los defensores y su remate encontró segura respuesta de Leo Díaz. Enseguida de nuevo con el de Trevelin como lanzador, el local se acercó con peligro. Pasó de largo Bubas en el área y finalmente Lucas Villafañez elevó el remate final.
Pura insistencia la CAI volvió a asustar. Sergio Bubas tuvo dos oportunidades para resolver pero tardó más de la cuenta, permitiendo la reacción de los defensores. Una vez que demostró garantías atrás, creció en el medio con la tarea de Ponce y Vidal y encontró espacios para la sociedad creativa Soto Torres-Villafañez; el partido ganó en dinámica. Díaz volvió a responder ante un remate de Soto, enviado al corner con esfuerzo marcando el mejor momento del dueño de casa. Boca se fue desdibujando con el correr del primer tiempo. Gaspar Páez intentó asociarse con los de arriba aunque no siempre lo logró. Bastianini y Medina entraron poco en juego, absorbidos por la marca. Cuando el termostato marcó temperatura en alza, Ariel González repartió amarillas a discreción y por esto, debió irse antes de tiempo Carlos Ponce, dejando al azzurro con diez en el peor momento. Antes del descanso, el partido le tenía reservada una más al local: pase en cortada de Vega para la entrada de Bubas quien de nuevo, volvió a mandarla por sobre el horizontal. El complemento bajó algunos cambios en intensidad. La CAI en pausa se reacomodó con Rivadeneira en mitad de cancha y Boca Unidos optó por ser conservador, sabiendo que el 0-0 podía ser negocio. El poste salvó la más clara que tuvo el equipo de Kudelka, un tiro de zurda y con comba envenenada ejecutado por Franco Amaya.Aunque ingresó Romero en el azzurro, el equipo se olvidó de atacar sobre todo cuando volvió a sufrir otra expulsión (Meloño y Benítez, juntos afuera). Si no se atrevió a invadir el territorio rival con once, ni hablar con dos piezas menos. Por decantación se vino Boca Unidos que hasta el final mantuvo la ilusión de llevarse el premio mayor cuando la CAI ya se limitó exclusivamente a cuidar la quinta y a refugiarse en la seguridad de su arquero Capogrosso.
Lo tuvo Bastianini por vía aérea y el local hizo pie, con la más clara que fabricó al cabo de los primeros 15’. Soto Torres se atrevió a encarar los defensores y su remate encontró segura respuesta de Leo Díaz. Enseguida de nuevo con el de Trevelin como lanzador, el local se acercó con peligro. Pasó de largo Bubas en el área y finalmente Lucas Villafañez elevó el remate final.
Pura insistencia la CAI volvió a asustar. Sergio Bubas tuvo dos oportunidades para resolver pero tardó más de la cuenta, permitiendo la reacción de los defensores. Una vez que demostró garantías atrás, creció en el medio con la tarea de Ponce y Vidal y encontró espacios para la sociedad creativa Soto Torres-Villafañez; el partido ganó en dinámica. Díaz volvió a responder ante un remate de Soto, enviado al corner con esfuerzo marcando el mejor momento del dueño de casa. Boca se fue desdibujando con el correr del primer tiempo. Gaspar Páez intentó asociarse con los de arriba aunque no siempre lo logró. Bastianini y Medina entraron poco en juego, absorbidos por la marca. Cuando el termostato marcó temperatura en alza, Ariel González repartió amarillas a discreción y por esto, debió irse antes de tiempo Carlos Ponce, dejando al azzurro con diez en el peor momento. Antes del descanso, el partido le tenía reservada una más al local: pase en cortada de Vega para la entrada de Bubas quien de nuevo, volvió a mandarla por sobre el horizontal. El complemento bajó algunos cambios en intensidad. La CAI en pausa se reacomodó con Rivadeneira en mitad de cancha y Boca Unidos optó por ser conservador, sabiendo que el 0-0 podía ser negocio. El poste salvó la más clara que tuvo el equipo de Kudelka, un tiro de zurda y con comba envenenada ejecutado por Franco Amaya.Aunque ingresó Romero en el azzurro, el equipo se olvidó de atacar sobre todo cuando volvió a sufrir otra expulsión (Meloño y Benítez, juntos afuera). Si no se atrevió a invadir el territorio rival con once, ni hablar con dos piezas menos. Por decantación se vino Boca Unidos que hasta el final mantuvo la ilusión de llevarse el premio mayor cuando la CAI ya se limitó exclusivamente a cuidar la quinta y a refugiarse en la seguridad de su arquero Capogrosso.
IT/Fotos Walter Calderón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario