Resucitó con dos gritos

Jorge Piñero fue la figura en la victoria ante Aldosivi. El misionero fue figura y se reivindicó marcando 2 goles en el 3-2. La CAI volvió a ganar de local y mostró señales positivas de recuperación.

El manual de los equipos visitantes en la Patagonia manda a pegarle desde cualquier lado cada vez que se tiene al viento a favor. Y Aldosivi lo cumplió al pie de la letra en el despertar del partido. Un tiro libre de Frangipane al borde del área, no tuvo belleza pero sí potencia y dirección. El derechazo del volante se metió a media altura, imparable para la estirada del largo Capogrosso. La rápida apertura le dio tranquilidad al Tiburón, que pudo navegar en aguas tranquilas. Seis minutos más tarde, el local llegó al empate. Y a través del jugador que más necesitaba desahogarse: Jorge Armando Piñero. El misionero le puso la cabeza a un centro de Malcorra y la durmió abajo, mordida cerca del palo. El punta no jugaba hace tres fechas y parecía en el freezer, hasta que el grito lo resucitó. No se dieron tregua y el trámite se equilibró. La voluntad de Piñero para pelear en la salida y la velocidad de Villafañez pesaron en la levantada del azzurro que utilizó los puntos flacos para entrar sin pedir permiso con Malcorra profundizando por la izquierda y viajando libre por la banda. A los 28’ de nuevo Piñero la recuperó en el medio, asistió a Malcorra y éste volvió a repetir la fórmula: centro largo y pasado que Lucas Villafañez conectó apareciendo por el fondo para el festejado 1-2. El Tiburón se hizo de la pelota, se apoyó en el armado inteligente de Frangipane y quiso sorprender aunque terminó sorprendido. Enfrente Jorge Piñero recibió de derecha, se sacó de encima a Nasif y remató de zurda para gritarle a la tribuna el tercero, segundo con su sello personal. Ni hablar de historia definida por el 3-1 porque Aldosivi respondió con una corrida todo terreno de Cayetá, anticipando la salida de Capogrosso. Al final la CAI se refugió atrás, dispuesto a dinamitar su área y con Sartori tirando su oficio en el césped, pudo aguantar cualquier embestida incluídos los seis minutos adicionales que esta vez, no parecieron interminables.
IT/Foto Walter Calderón.

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