La CAI que no tiene una localía fuerte, necesita revertir para salir del descenso directo. Y Unión, que no gana seguido fuera de Santa Fe puede ser la presa. Desde las 17, dirige Julio Barraza en el Municipal.
Aunque siempre saltó obstáculos y dejó atrás, campañas que fueron negativas, ésta vez la Comisión de Actividades Infantiles comienza a transitar la etapa más crucial: la caída ante Defensa y Justicia lo dejó a dos puntos apenas de Platense, su rival directo por la Permanencia y si no logra salir airoso ante Unión de Santa Fe, se instalará temerariamente en la zona que nadie quiere ni nombrar. Ahí encallado en el descenso directo podría comenzar una lucha desigual en donde no solamente habrá que asegurar los puntos propios, sino depender de las caídas ajenas. Por eso y mucho más, el juego de ésta tarde ante el Tatengue trae consigo una carga muy pesada. No se trata de un rival accesible, al que se pueda sorprender fácilmente aunque la CAI deberá descifrar su propio acertijo antes de pensar en la pelota y como meterla enfrente. Los últimos partidos han dejado conclusiones que desde lo futbolístico, deberían tenerse en cuenta. Instituto lo empató pateando desde afuera cuando no tenía espacios para penetrar la defensa y Defensa y Justicia que perdía y no reaccionaba, lo terminó dando vuelta en Varela por una lluvia de centros destinados a Valdemarín y Martín. Previsibles ambos casos pero inevitables. El equipo demuestra buenas intenciones. El uruguayo Meloño y César González son guías defensivas para cuidar y mandar; juega y propone en el medio con Luis y Sebastián Vidal nunca inadvertidos; complica con Villegas y Piñero recorriendo incansablemente el área y tiene un concepto incorporado que le impide ser prudente y a veces, mezquino. Encontrar el equilibrio, equiparar los errores que terminan costando partidos y sobre todo, usufructuar en el campo rival, todas las situaciones que se generan son los temas en cuestión, por ahora sin respuesta.
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