El esquema de verdadero campo minado que propuso Huracán no tomó por sorpresa a la CAI. La primera fue un aparición sorpresiva de Pereyra, tras un tiro libre que el arquero Marcó tapó al límite. Enseguida, Calfú la perdió en una salida en falso que pudo costarle caro: Prost probó de afuera y la pelota se desvió por centímetros. Un offside le negó el grito al mismo delantero cuando decididamente el equipo de Zwenger se hacía dueño. Huracán llegó menos pero metió más con Subiabre y Guillermo López como estandartes. Y ahí cuando el partido no podía romper el equilibrio tuvo la primera por vía aérea a través de Rubilar. Mantener a raya a un rival tan inquieto tuvo su costo: Rubilar, Cuffaro Russo y Traficante vieron la amarilla de un Savorani en versión light que parecía encender las alarmas. El que más quiso, pegó primero. A los 35’ Bonfili la empaló para la entrada de Lucas Rodríguez, que cruzó un derechazo, fuerte y abajo para el 1-0. Así el ex San Lorenzo festejó por segunda vez en el TAB y desde su regreso al club. En la suma, la CAI cerró el paquete a la perfección, inclusive con la posibilidad de una diferencia mayor. El árbitro de Trelew empezó a copar la escena a los 11’ del complemento cuando dejó a Huracán con diez por una mano de Rubilar estando amonestado y por expulsar también al asistente Leonardo Herrera. Igual el Globo trepó varios metros arriba para jugar la heroica; con uno menos y mucha actitud, apostó a la contra y a ganar un pleno en una pelota parada. La CAI durmió una larga siesta en el complemento. Se replegó inconcientemente, cediéndole el terreno y la bocha a un rival que nunca dejó de proponer. Aún en inferioridad, el Globo se sirvió de la mesa puesta. Obligado a defender, el puntero se olvidó del arco de enfrente y le puso un cepo, a la velocidad de los puntas. En un flash, ese esfuerzo de Huracán se vino abajo. En 42’ Reynoso alimentó a Morales que trepó listo para definir aunque finalmente Russo la terminó empujando a la red. Al final, Huracán se ilusionó con el descuento de Nicolás López pero el reloj terminó cortándole las piernas.
IT/Foto Ricardo Asencio.
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